| a | ![]() |
|
![]() |
Juan Guillermo Figueroa Perea1
El artículo “Padres en la mira. Ejerciendo
y regulando la paternidad en Tamaulipas”, de Oscar Misael Hernández,
explora la relación entre el ejercicio de la paternidad y el de
la masculinidad en una colonia popular de la capital de Tamaulipas, estado
fronterizo entre México y los Estados Unidos. El autor incursiona
en el análisis de diferentes instancias normativas que influyen
sobre la paternidad cuestionando de paso los modelos de masculinidad.
Para ello incluye en su estudio las llamadas “escuelas para padres”,
a la par que contempla el papel del Estado a través de programas
gubernamentales y leyes que han ido moldeando lo que socialmente significa
ser padre. Alejandra Salguero Velásquez y Gilberto Pérez
Campos, en su texto “La paternidad en los varones: Una búsqueda
de identidad en un terreno desconocido. Algunos dilemas, conflictos y
tensiones”, enfatizan la dimensión procesal de la experiencia
paterna, lo que les permite ir identificando el aprendizaje gradual y
permanente de su ejercicio, pero incluso caracterizándolo como
un terreno desconocido y en una búsqueda constante. Dadas las referencias
culturales que han ido definiendo estereotipos de género, los autores
enfatizan las consecuencias de ir construyendo formas diferentes de ser
padre, en la medida en que pueden cuestionar modelos dominantes de masculinidad.
Esto no necesariamente tiene consecuencias sencillas de resolver, ya que
tiende a generar confrontación con otras personas y no únicamente
del sexo masculino. El texto “Paternidad, Autorreflexión e Implicaciones
sociales: varones con hijos o hijas con discapacidad” de Patricia
Ortega Silva y Magdalena Casillas Velásquez, incursiona en el estudio
de la paternidad dentro de una población en condiciones que podrían
llamarse límite, ya que socialmente se construyen discursos y prácticas
que caracterizan como diferentes a quienes nacen con alguna discapacidad.
Esto no únicamente genera una posible discriminación hacia
dichas personas sino que trae implícito un cuestionamiento constante
a sus progenitores. Las autoras reconstruyen la experiencia de un grupo
de padres, a partir de cómo aprendieron a serlo, pero le dan un
lugar importante a los procesos de reflexión que desarrollan sobre
su experiencia paterna y la manera en la que procesan diferentes presiones
sociales, familiares y personales. En su artículo “Aspectos etnográficos
sobre SIDA y paternaje en un contexto de migración indígena
de retorno”, Daniel Hernández Rosete recupera la dimensión
del poder subyacente en el comportamiento reproductivo de los varones
de su población de estudio. Esta población Purépecha
del Estado de Michoacán, en México, vive en una zona de
alta emigración, lo que le permite al autor identificar elementos
de cómo se van reproduciendo mecanismos de control de las mujeres
mientras los varones están ausentes. Estos se centran en el ámbito
de la sexualidad y de la reproducción, pero a la par acarrea riesgos
para la salud sexual, de manera especial en el terreno de las infecciones
de transmisión sexual y en la imposición de embarazos. Finalmente, Guitté Hartog, Alicia Moreno Salazar
y Victoria Alvarado Herroz presentan el texto “¡Serás
hombre, hijo mío! Un estudio transcultural sobre la transmisión
de la masculinidad a través de la paternidad en Francia, México,
Québec y Burkina Faso”. El artículo sistematiza algunos
hallazgos de investigación en cuatro países de tres continentes,
enfatizando los elementos que constituyen el imaginario de la experiencia
paterna de cuatro grupos de varones, pero además las expectativas
que se van identificando cuando se hace explícito lo que se le
quiere transmitir a sus descendientes. Estos artículos combinan análisis entre
la población de una gran ciudad, como el Área Metropolitana
de México, con población indígena que vive en una
zona rural del occidente de México, pero a la vez con habitantes
de una ciudad de Norteamérica, de una ciudad en Europa y de otra
en África. Los textos confirman la diversidad de experiencias entre
la población masculina entrevistada, pero a la vez algunas constantes
en los relatos sobre sus experiencias paternas. Si bien se alude constantemente
a las responsabilidades asociadas a la paternidad, como el ser proveedor,
educador y autoridad, se recuperan también algunas de las experiencias
lúdicas de la misma, como la emoción por la presencia de
personajes de quien se sabe coautor, el disfrute por sus logros y su desarrollo,
así como por la compañía y los afectos que comparten
con su progenitor. Los textos no exploran totalmente algo que se podría
nombrar como los vicios de la paternidad, en términos de ausencia,
violencia y autoritarismo. No se trata de negarlos o minimizarlos, ya
que los ha mostrado ampliamente parte de la literatura existente; al contrario,
lo que se privilegia son otros elementos que moldean la masculinidad a
partir de que van modificándose algunas características
del ejercicio de la paternidad. Finalmente, se incluye la reseña de dos libros
cercanos al tema de la paternidad, si bien la temática es abordada
desde la interpretación y experiencia de dos poblaciones que participan
en la misma. Por una parte, los varones que la están ejerciendo
y que pueden hacer comparaciones entre su ejercicio paterno y lo que vivieron
con sus respectivos padres y, por otra, la experiencia de personas jóvenes
que viven todavía con uno o con sus dos progenitores y que no han
tenido la experiencia de vivir la paternidad. Los múltiples horizontes
que presentan estos dos libros y los artículos de este número
confirman lo relevante que resulta seguir reflexionando sobre la paternidad,
como una de las experiencias que pone constantemente a prueba el ejercicio
de la masculinidad. El Colegio de México, jfigue@colmex.mx. |
|
![]() |
||
![]() |
||
![]() |
||
![]() |
||
![]() |
||
![]() |
||
![]() |
||
![]() |
||
a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a |